sábado, 31 de marzo de 2012

Vía Crucis parroquial: Primera Estación




ORACIONES INICIALES

Puestos en la presencia del Señor queremos recorrer espiritualmente su camino a la Cruz. El camino final de su vida en la tierra y por la que comenzó la salvación para cada uno de nosotros redimidos por su pasión, muerte, resurrección y ascensión gloriosa.

Por la señal, de la Santa Cruz de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
ACTO DE CONTRICCIÓN
Pésame Dios mío, me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido, pésame por el infierno que merecía y por el cielo que perdí, pero mucho más me pesa porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y grande como vos, ante querría haber muerto que haberte ofendido, y propongo no pecar más y evitar toda ocasión próxima de pecado. Amén
Oremos
• Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y redentor nuestro; por ser quien eres, Bondad infinita, y porque te amamos sobre todas las cosas, nos pesa de todo corazón el ofenderte; también nos pesa porque aunque puedes castigarnos con las penas del infierno, nos tienes piedad, infinita piedad. Ayudado de tu gracia divina, nos proponemos una vez más, como tantas, no volver a pecar, confesar nuestras culpas, y cumplir la penitencia que nos fuere impuesta. Amén.

1ª ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO INJUSTAMENTE A MUERTE





Te adoramos, Señor, y te bendecimos. Porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Sentenciado y no por un tribunal, en el que estuvimos todos. Condenado por los mismos que le habían aclamado poco antes el domingo de ramos, quizá también como nosotros que decimos ser sus seguidores pero en tantas ocasiones somos ocasión de su condena. La indiferencia, la apatía, la búsqueda de mi propio beneficio son sentencias al Señor. Los juicios apresurados, las palabras hirientes y agraviantes, son sentencias, las nuestras, la de todos los días. Nosotros huimos de ser reprochados. Y saltamos inmediatamente...
Danos Señor poder imitarte, uniéndome a Ti por el Silencio cuando alguien me haga sufrir. Nosotros lo merecemos. ¡Ayúdame!

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro, Ave María y Gloria

Domingo de Ramos de la entrada triunfal del Señor ( 2012 )



GUIÓN DE LA SANTA MISA DEL DOMINGO DE RAMOS O DE PALMAS, DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
AMBIENTACIÓN ESTANDO EL SACERDOTE fuera del templo




Este domingo en toda la Iglesia se conmemora la entrada de Cristo, el Señor, en la ciudad de Jerusalén para dar cumplimiento al misterio de su pasión, muerte, sepultura y resurrección. Por ello, igual que los hebreos de entonces hemos venido a recibirlo con ramos de olivo y palmas en las manos, preparémonos a acompañar la procesión del sacerdote y la cruz adornada, porque en esta entrada se recordará aquella otra en la que Dios comenzaba a salvarnos. Puestos de pie, comenzamos la celebración.
(Después que el sacerdote ha bendecido los ramos entrando rápidamente con el agua bendita, y después de la incensación, vuelto a la entrada, invita a los fieles a acompañar la procesión de forma espiritual, allí dice el guía)
Cantamos todos…
ENTRADA
En la figura del sacerdote y de la Cruz procesional adornada con olivos se rememora aquella entrada del Señor entre su pueblo a darse por entero a cada uno de nosotros, todos cantamos de pie con los ramos en alto cantando.
LECTURAS
Dejemos hoy nuestro corazón abierto a la Palabra de Dios, ella nos hace memoria del amor del Dios por su pueblo, este pueblo que somos también nosotros, hoy congregados para proclamar al Señor.
ORACIÓN DE LOS FIELES
A cada intención respondemos cantando: ¡Escucha Señor la oración de tu pueblo!
1. Por la Santa Iglesia y el Papa, por su misión de recordarnos el amor que Dios nos ha tenido en Cristo, oremos…
2. Por todos los ministros sagrados: Papa, obispos, sacerdotes y diáconos, para que puedan ser fieles al llamado de llevar el Evangelio, oremos…
3. Por todos los que hoy hemos venido a proclamar nuestro amor a Jesús, Señor y Dios nuestro, oremos…
4. Por nuestra comunidad cristiana de Pozo del Molle, por su crecimiento espiritual, humano y material a la luz del Evangelio, oremos…
5. Por todos los niños del mundo en el vientre materno, para que tengan la oportunidad de vivir, oremos…
6. Por el aumento de las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras en el año diocesano vocacional, oremos…
7. Por los frutos espirituales y apostólicos de la visita de SS Benedicto XVI a México y Cuba, oremos…
8. Por todos los alumnos de primer año de nuestro instituto que nos acompañan en el inicio de la Semana Santa, oremos…
9. Por nuestros difuntos, para que alcancen la gloria del Señor, oremos…
OFRENDAS
Presentamos al altar de Jesús los mismos dones que el jueves santo él mismo consagró por primera vez en su cuerpo y sangre. De estos pobres dones de la tierra y el trabajo humano Dios se queda entre nosotros por su amor infinito y eterno.
COMUNIÓN
Hoy celebramos la entrada del Señor a la ciudad del Rey David, Jerusalén, dónde debían cumplirse las Escrituras, también al recibir la comunión cada uno lo recibe en su alma para que él viva para siempre resucitado.
AVISOS PARROQUIALES
1. Recordamos que lunes y martes santos confesiones a la mañana desde las 10 hs. por la tarde desde las 17 hs. Vía Crucis a las 18:15 hs. y Misa a las 19 hs.
2. Igualmente, el jueves santo a la mañana rogamos a todos traer flores al templo para adornar la iglesia en el día de la última Cena del Señor, gracias a todos.
3. El día jueves la celebración de la última Cena será a las 19 hs. y adoración hasta la media noche en el monumento dónde se encontrarán las formas consagradas para el viernes.
4. Viernes Santo, 15 hs. comienza la novena de divina Misericordia, rezo de la coronilla, a las 17 hs. la celebración de la pasión en el templo, y si el tiempo lo permite inmediatamente después el rezo del Vía Crucis alrededor de la plaza.
5. Misa de Resurrección a las 19 hs. con la bendición el fuego y agua nuevas.
6. El viernes santo es día de ayuno y abstinencia, que no significa sólo no comer carne roja, ni de más, es hacer una particular ofrenda económica para: TIERRA SANTA. Cuando vengamos a la celebración de la pasión a adorar la Cruz estamos llamados a que junto al beso al Señor demos de lo nuestro en aprecio a los lugares dónde el Señor nos redimió.
Despedida
Acompañemos hermanos a Jesús en su camino a la Cruz, asistamos con piedad a las celebraciones de esta semana santa en que revivimos con toda la iglesia el camino de salvación.

Huevos de Pascua en la parroquia

Los tradicionales huevos de pascua de la parroquia forman parte de la rifa que lleva a cabo la catequesis cada año, junto a todas las instituciones parroquiales, fueron elaborados artesanalmente por Inés Mecchia de Nivello, que cada vez le pone mayor empeño y dedicación como se puede ver. Agradecemos a Inés, y a todos los que colaboran con la venta de los números de rifa que se sortea el domingo de Pascua después de Misa.




El significado de los huevos pascuales viene de la tradición europea, dónde se adornaban huevos de gallina y otras aves con diversas pinturas referidas a motivos religiosos, los que se regalaban para las Pascuas floridas, con la simbología que tiene el huevo de ser portador de vida, germen de vida. Con el tiempo se estilizó la costumbre y se comenzó a hacerlos de chocolate y otros ingredientes que lo hicieron atractivo a todos, sobre todos a los niños.

sábado, 24 de marzo de 2012

Domingo V de Cuaresma 2012



DOMINGO 25 DE MARZO DE 2012
DOMINGO Vº DE CUARESMA

PREPARACIÓN:
Antes de la salida del celebrante


Hermanos, celebramos hoy el domingo quinto de Cuaresma, iniciando así la última semana, antes de la Semana Santa, de este tiempo en que unidos a Cristo, aceptando la cruz con un deseo ferviente de renovación profunda de nuestras vidas, vamos avanzando como comunidad cristiana hacia la Pascua del Señor.


1ª. LECTURA: (Jer 31, 31-34)

El Profeta nos describe ya, en el Antiguo Testamento, la Nueva Alianza que Dios sellaría con su pueblo, Alianza que se cumplirá en los tiempos mesiánicos.

SALMO RESP.: (50, 3-4. 12-15)

R. Crea en mí, Dios mío, un corazón puro.

2ª. LECTURA: (He 5, 7-9)

Cristo es nuestro Sacerdote, Mediador de una Nueva Alianza, que sólo ha sido posible por su obediencia. Esto es lo que nos expresa claramente san Pablo.

EVANGELIO: (Jn 12, 20-33)

Escuchemos ahora, en la proclamación del santo Evangelio, al mismo Jesús que nos manifiesta que a través de su muerte, Él dará vida a los hombres.

ORACIÓN DE LOS FIELES:

"SEÑOR, ESCÚCHANOS Y ATRÁENOS HACIA TI"

v Señor, te pedimos por la Santa Iglesia y nuestro querido Santo Padre, para que el anuncio de la salvación que nos hace en nombre de tu Hijo, sea escuchado en el corazón de todos los hombres, oremos...

Señor, te pedimos que el viaje apostólico de Su Santidad a México y Cuba arroje frutos espirituales abundantes, oremos…

v Señor, te pedimos por nuestro Obispo y nuestros sacerdotes, presérvalos y dales fortaleza en su misión de conducir a esta Iglesia diocesana por los caminos del Evangelio, oremos...

v Señor, te pedimos por nuestra patria, para que todos, gobernantes y gobernados, vivamos los auténticos valores del Evangelio, oremos...

v Señor, te pedimos por tantas familias que sufren de carencias materiales o espirituales, para que por el sacrificio de este tiempo, expresado en nuestra ayuda solidaria, puedan descubrir tu infinito amor, oremos...

v Señor, te pedimos por toda nuestra comunidad, para que, imitando el camino de tu Hijo, nos entreguemos a nuestros hermanos, para que así la salvación llegue a todos los hombres, oremos...

Señor, te pedimos por nuestros colaboradores en tiempo, carismas, y dinero, para que les des las gracias que necesitan, oremos…

Señor, por los difuntos que creemos están junto a Ti por tu infinita misericordia, oremos…

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:

Las ofrendas que ahora le presentamos al Padre, deben ser una expresión sincera de nuestro ofrecimiento interior a servirlo, y en Él a todos y cada uno de nuestros hermanos.




COMUNIÓN:

El Señor nos ha hablado que debemos seguirlo, renunciando a nuestros propios caminos para poder alcanzar la vida eterna, y ahora quiere darnos un anticipo de esa Gloria cuando resucitemos al final de los tiempos.

AVISOS PARROQUIALES




1. Recordar que está a la venta un bono contribución, con la rifa de los tradicionales huevos de Pascua, a sortearse el próximo domingo de Pascua, organizado por Catequesis y las instituciones parroquiales, rogamos a todos colaborar de buen grado, este año para restaurar los techos de cemento de la vieja casa parroquial.
2. El lunes próximo 27 de marzo reunión de misioneras en el templo parroquial a las 18 hs. para entregar los programas y dar algunas indicaciones de trabajo durante el año. En dicho programa están incluidas la novena de la Divina Misericordia y de la Capilla Ntra. Sra. del Valle.

viernes, 23 de marzo de 2012

El Papa Benedicto llegó a México: ¡Larga vida y salud Santo Padre!







Texto íntegro del discurso pronunciado por Benedicto XVI a su llegada a León, Guanajuato, durante su primera visita pastoral a México.

Excelentísimo Señor Presidente de la República,
Señores Cardenales, venerados hermanos en el Episcopado y el Sacerdocio, distinguidas autoridades, amado pueblo de Guanajuato y de México entero.


Me siento muy feliz de estar aquí, y doy gracias a Dios por haberme permitido realizar el deseo, guardado en mi corazón desde hace mucho tiempo, de poder confirmar en la fe al Pueblo de Dios de esta gran nación en su propia tierra. Es proverbial el fervor del pueblo mexicano con el Sucesor de Pedro, que lo tiene siempre muy presente en su oración.

Lo digo en este lugar, considerado el centro geográfico de su territorio, al cual ya quiso venir desde su primer viaje mi venerado predecesor, el beato Juan Pablo II. Al no poder hacerlo, dejó en aquella ocasión un mensaje de aliento y bendición cuando sobrevolaba su espacio aéreo. Hoy me siento dichoso de hacerme eco de sus palabras, en suelo firme y entre ustedes: Agradezco ― decía en su mensaje ― el afecto al Papa y la fidelidad al Señor de los fieles del Bajío y de Guanajuato. Que Dios les acompañe siempre (cf. Telegrama, 30 enero 1979).

Con este recuerdo entrañable, le doy las gracias, Señor Presidente, por su cálido recibimiento, y saludo con deferencia a su distinguida esposa y demás autoridades que han querido honrarme con su presencia. Un saludo muy especial a Monseñor José Guadalupe Martín Rábago, Arzobispo de León, así como a Monseñor Carlos Aguiar Retes, Arzobispo de Tlalnepantla, y Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano y del Consejo Episcopal Latinoamericano.

Con esta breve visita, deseo estrechar las manos de todos los mexicanos y abarcar a las naciones y pueblos latinoamericanos, bien representados aquí por tantos obispos, precisamente en este lugar en el que el majestuoso monumento a Cristo Rey, en el cerro del Cubilete, da muestra de la raigambre de la fe católica entre los mexicanos, que se acogen a su constante bendición en todas sus vicisitudes.

México, y la mayoría de los pueblos latinoamericanos, han conmemorado el bicentenario de su independencia, o lo están haciendo en estos años. Muchas han sido las celebraciones religiosas para dar gracias a Dios por este momento tan importante y significativo. Y en ellas, como se hizo en la Santa Misa en la Basílica de San Pedro, en Roma, en la solemnidad de Nuestra Señora de Guadalupe, se invocó con fervor a María Santísima, que hizo ver con dulzura cómo el Señor ama a todos y se entregó por ellos sin distinciones. Nuestra Madre del cielo ha seguido velando por la fe de sus hijos también en la formación de estas naciones, y lo sigue haciendo hoy ante los nuevos desafíos que se les presentan.

Vengo como peregrino de la fe, de la esperanza y de la caridad. Deseo confirmar en la fe a los creyentes en Cristo, afianzarlos en ella y animarlos a revitalizarla con la escucha de la Palabra de Dios, los sacramentos y la coherencia de vida.

Así podrán compartirla con los demás, como misioneros entre sus hermanos, y ser fermento en la sociedad, contribuyendo a una convivencia respetuosa y pacífica, basada en la inigualable dignidad de toda persona humana, creada por Dios, y que ningún poder tiene derecho a olvidar o despreciar. Esta dignidad se expresa de manera eminente en el derecho fundamental a la libertad religiosa, en su genuino sentido y en su plena integridad.

Como peregrino de la esperanza, les digo con san Pablo: «No se entristezcan como los que no tienen esperanza» (1 Ts 4,13). La confianza en Dios ofrece la certeza de encontrarlo, de recibir su gracia, y en ello se basa la esperanza de quien cree.

Y, sabiendo esto, se esfuerza en transformar también las estructuras y acontecimientos presentes poco gratos, que parecen inconmovibles e insuperables, ayudando a quien no encuentra en la vida sentido ni porvenir. Sí, la esperanza cambia la existencia concreta de cada hombre y cada mujer de manera real (cf. Spe salvi, 2). La esperanza apunta a «un cielo nuevo y una tierra nueva» (Ap 21,1), tratando de ir haciendo palpable ya ahora algunos de sus reflejos.

Además, cuando arraiga en un pueblo, cuando se comparte, se difunde como la luz que despeja las tinieblas que ofuscan y atenazan. Este país, este Continente, está llamado a vivir la esperanza en Dios como una convicción profunda, convirtiéndola en una actitud del corazón y en un compromiso concreto de caminar juntos hacia un mundo mejor. Como ya dije en Roma, «continúen avanzando sin desfallecer en la construcción de una sociedad cimentada en el desarrollo del bien, el triunfo del amor y la difusión de la justicia» (Homilía en la solemnidad de Nuestra Señor de Guadalupe, Roma, 12 diciembre 2011).

Junto a la fe y la esperanza, el creyente en Cristo, y la Iglesia en su conjunto, vive y practica la caridad como elemento esencial de su misión.

En su acepción primera, la caridad «es ante todo y simplemente la respuesta a una necesidad inmediata en una determinada situación» (Deus caritas est, 31,a), como es socorrer a los que padecen hambre, carecen de cobijo, están enfermos o necesitados en algún aspecto de su existencia. Nadie queda excluido por su origen o creencias de esta misión de la Iglesia, que no entra en competencia con otras iniciativas privadas o públicas, es más, ella colabora gustosa con quienes persiguen estos mismos fines.

Tampoco pretende otra cosa que hacer de manera desinteresada y respetuosa el bien al menesteroso, a quien tantas veces lo que más le falta es precisamente una muestra de amor auténtico.

Señor Presidente, amigos todos: en estos días pediré encarecidamente al Señor y a la Virgen de Guadalupe por este pueblo, para que haga honor a la fe recibida y a sus mejores tradiciones; y rezaré especialmente por quienes más lo precisan, particularmente por los que sufren a causa de antiguas y nuevas rivalidades, resentimientos y formas de violencia. Ya sé que estoy en un país orgulloso de su hospitalidad y deseoso de que nadie se sienta extraño en su tierra.

Lo sé, lo sabía ya, pero ahora lo veo y lo siento muy dentro del corazón. Espero con toda mi alma que lo sientan también tantos mexicanos que viven fuera de su patria natal, pero que nunca la olvidan y desean verla crecer en la concordia y en un auténtico desarrollo integral. Muchas gracias.

jueves, 22 de marzo de 2012

Tema 4 La Gracia de Dios



1. La gracia de Dios

Todos los hombres de la tierra no vivimos sólo porque comemos, respiramos, y trabajamos, sino porque estamos asistidos siempre por el poder de Dios Creador. Esto significa, que aunque ya estamos en la vida, y trabajamos para crecer y vivir, es Dios que desde su providencia nos mantiene en nuestra existencia. Así, por ejemplo la vida, el bautismo, la confirmación, la misa de los domingos con la Comunión del Cuerpo de Cristo, nuestros padres, hermanos, amigos, etc. son regalos que Dios nos ha hecho, y a todo eso decimos “gracias”, que es lo mismo que decir “dones gratuitos de Dios” que siempre nos hace a cada instante.
La vida de la gracia son esas pequeñas y grandes cosas que día a día recibimos y que a veces no nos damos cuenta, una gracia que viene de Dios es siempre algo creado, es un don o regalo que nunca merecemos, es una realidad espiritual que Dios nos manda a cada uno según nuestra necesidad, es algo gratuito, Dios lo da sin pedir nada a cambio, no tiene un valor, su valor en todo caso es infinito.
Por eso es siempre necesario dar gracias a Dios por las gracias que recibimos.

2. Gracia increada y creada

Dios trinitario, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en sí mismos son la gracia mayor, ellos en son gracia excelsa, total, y se dice que es gracia increada, porque al ser el mismo Dios no puede tener creación.
Pero las otras gracias que recibimos a diario, la vida, los sacramentos, la fuerza para las buenas obras, etc. son siempre gracias que Dios crea para nosotros, y nos ayudan a ser mejores y que las cosas sean un poco más fáciles para desenvolvernos.

3. Gracias actuales y habituales


La Iglesia distingue dos suertes de gracia: una llamada gracia actual, y otra gracia habitual. La gracia actual, como su nombre lo indica, es transitoria; es un del momento por el cual Dios nos excita y nos ayuda a evitar el mal y obrar el bien. Este socorro divino, que se nos otorga en tiempo oportuno, es una luz que ilumina nuestra inteligencia, una excitación dada a nuestra voluntad, en fin, un buen movimiento, que nos ayuda, pero que no lo hace todo sin nosotros: para obtener su fin, la gracia actual necesita de nuestra cooperación. Si correspondemos fielmente a ella, adquirimos un mérito; si la hacemos ineficaz por nuestra voluntad, somos culpables. Es por ejemplo cuando tenemos poca gana de ayudar a alguien que necesita, la gracia actual nos impulsa a salir de nuestra comodidad y hacer esa obra de amor concreta.
La gracia habitual, que también se llama santificante, permanece en nuestra alma y la hace santa y agradable a Dios. No es un socorro transitorio, sino una influencia permanente divinamente difundida en el alma. Por esto la Escritura designa comúnmente a esta gracia con el nombre de vida. Ella es, en efecto, la vida sobrenatural del alma. También se la llama estado de gracia y caridad. La gran diferencia es que justamente esta gracia habitual no se quita nunca, siempre está, aún cuando estamos en pecado, reducida y apocada, sigue estando en nosotros.

4. Necesidad que el hombre tiene de la gracia

La gracia es necesaria al hombre para todos los actos sobrenaturales; pues, como dijo Jesucristo: "Sin Mí no podéis hacer nada" (Jn 5); y San Pablo: "No somos capaces de formar por nosotros mismos ni un buen pensamiento: sólo Dios es quien nos da este poder" (II Cor 3,5); y el Concilio de Trento: "Sin la gracia de Jesucristo, el hombre no podría ser justificado por las obras que ejecuta ayudado de sus fuerzas naturales. La gracia divina no se le concede sólo como un auxilio útil, sino como un socorro necesario. Sin la ayuda del Espíritu Santo, el hombre no podría creer, esperar, amar, arrepentirse, como es necesario, para merecer la santificación" (Ses. VI, can. 1-3).

Pero si la gracia es necesaria para las operaciones sobrenaturales del alma, Dios, en su misericordia, concede a todos los hombres los auxilios que necesitan para obtener su fin: y, como dice el Concilio de Trento: "Dios no ordena imposibles, pero cuando manda nos advierte al mismo tiempo que hagamos lo que podemos y que pidamos lo que no podemos y Él nos ayuda a poder" (Ses. VI, cap. 11). Ya antes había dicho San Pablo: "Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad"(I Tim 2, 4).

Por consiguiente, Dios jamás niega las gracias necesarias a los justos para cumplir sus mandamientos; ni a los pecadores, por ciegos y endurecidos que estén en la maldad, para arrepentirse y salir del estado de culpa; ni a los infieles, aun a aquellos que no tienen ningún conocimiento de la fe, para salir de su infidelidad.

Sin embargo, como las gracias de Dios no siempre obtienen el efecto que el Señor pretende, los teólogos las dividen en suficientes y eficaces. Llámese gracia suficiente el auxilio que Dios envía al alma, pero no obtiene resultado porque el hombre la resiste. Se denomina eficaz el auxilio que obtiene realmente el efecto para el que Dios le comunica. Esta eficacia deja siempre a salvo la libertad humana: el hombre, puede, en cada instante, seguir el impulso de la gracia o rechazarlo, consentir a las inspiraciones del Espíritu Santo o resistir a ellas. La gracia no arrastra necesariamente y los actos sobrenaturales que lleva a cabo la voluntad con el auxilio divino son actos libres.

5. El pecado: el hombre caído

Después del pecado original de Adán y Eva, todos hemos sido afectados, porque todos descendemos de la primera pareja creada por Dios. A pesar del bautismo que nos libra de la mancha original, es decir del pecado original, queda en nosotros un reato de culpa, eso nos hace hombres caídos, es verdad que gracias a Cristo, a su Pascua somos redimidos, salvados, pero hay en cada uno de nosotros una debilidad, o acaso a veces no hacemos el mal que sabemos no debemos hacer, y hasta algunas veces no quisiéramos hacer.
Por eso es necesaria la gracia de Dios, siempre porque nos ayuda a vivir según su voluntad.
La gracia suprema es Jesús que nos ha salvado, es la segunda persona de la Trinidad, la gracia misma, increada, que mediante la Cruz nos ha salvado de todo mal, Él es la Gracia que salva.
A veces no sabemos que significa JESÚS NOS SALVA, ¿De qué? Bueno en estado de pecado no merecemos nada más que la muerte para siempre, es lo llamamos el infierno. Jesús nos salvó de estar para siempre lejos de la vida verdadera que es Él. Por eso nos ha traído lo más grande: la Salvación de la muerte eterna.
6. Jesús es el centro de nuestra salvación
Siempre debemos recordar que Jesús por su pasión, muerte y resurrección nos ha comprado a precio de su vida. Esto significa que nos ha salvado de la perdición eterna. Por eso si se nos preguntara cual es el centro de la historia, del mundo, del universo, no tenemos que dudar en decir JESUCRISTO, DIOS VERDADERO Y HOMRE VERDADERO QUE NOS HA SALVADO PARA SIEMPRE.

7. La gracia se puede perder por el pecado, pero se puede recuperar


Por el pecado que cometemos perdemos la gracia actual, esa que nos ayuda a cada instante a ser buenos y a ser amigos de Dios, pero siempre se puede recuperar cuando por una buena confesión y serio arrepentimiento acudo al Sacramento de la Confesión. Si me confieso bien, la gracia vuelve a mi corazón.

lunes, 19 de marzo de 2012

19 de marzo Memoria de San José, esposo castísimo de la Virgen María, padre adoptivo de Jesús, patrono de la Santa y Romana Iglesia Universal

¡Glorioso Patriarca, e ínclito obrero,
de Cristo y María, celeste tutor,
a ti de favores peremne venero,
un cántico entona tu corte de honor!

El Rey de los reyes, su padre te llama,
la Reina del Cielo su esposo y Señor,
el ángel te mira, te envidia y te aclama,
y llena de gozo la Iglesia proclama:
SU AMPARO SEGURO, SU GRAN PROTECTOR.